De la catedral románica quedan restos en el muro
Sur del claustro, especialmente junto a la antigua Sala Capitular en la que reposa
protegido por dragones el sepulcro gótico y policromo de San Pedro de Osma. La influencia
silense es ostensible en el románica burgense.La planta y levantamiento de la Catedral
gótica es típica del arte abacial cisterciense. Mide 71,80 metros de longitud por 41,89
metros de crucero y 19,80 metros de altura en su nave mayor.Los maestros de obras se
inspiraron en los monasterios de Santa María de Huerta y las Huelgas, así como en las
catedrales de Cuenca, Sigüenza y Burgos.La torre, emblema señero burgense, es barroca,
tiene 72 metros de altura y se acabó hacia 1767.La puerta principal tiene aditamentos
renacentistas.
El claustro es del gótico tardío y en torno a él se encuentran las diferentes salas
del Museo Catedralicio en las que se exponen documentos, cantorales, orfebrería,
retablos
, etc, de la catedral y de la provincia soriana. Es imprescindible su
visita.
En la catedral hay que fijarse especialmente en la románico-gótica talla de la virgen
del espino, patrona del lugar; la talla románica del Santo Cristo de los Milagros; el
impresionante retablo mayor de Juan de Juni y Picardo, que también trabajaron
posiblemente en el retablo de trascoro; en la escalinata renacentista de la capilla de San
Pedro de Osma, y en las neoclásicas Capilla mayor (donde se guarda el Beato de Osma,
miniado en 1086) y Capilla de Palafox o de la Inmaculada, con posibles connotaciones
francmasónicas en su composición y decoración, como igualmente parece haber un
simbolismo alquimista en la estatuaria exterior e interior de la catedral gótica, según
los expertos.
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